Una fiesta de otro mundo

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¡Hola, bebés! ¿Listos para iniciar un nuevo año? Les recuerdo que ya sólo faltan tres días para que el 2017 se acabe. Bueno antes de empezar, quiero agradecer a todos esos pares de ojos -ojitos preciosos- que leen lo que escribo regularmente, y también darle la bienvenida a todas esas personas que llegan por primera vez, le prometo que no se aburrirán, ni se arrepentirán.

 

Ser la protagonista de una fiesta y lograr que todos tus invitados la recuerden, como si fuera Coca-cola, no es cuestión de suerte o dinero, sino de ingenio y de tener muchas ganas de divertirse.

 

Muchas veces no contamos con el presupuesto suficiente para tener unos XV años de revista o una boda de película; sin embargo, lo que más nos importa es que ese día todo salga bien, sea inolvidable y exista mucha diversión para todos, pues son eventos que no se repiten en la vida.

 

Las fiestas temáticas están muy de moda, he visto que muchas quinceañeras optan por tener un baile con algún tema de princesas. Esto resulta –según una de mis pláticas con los papás- un poco más costoso, pues son trajes que solo usarán una vez y tienen que ser a la medida. Aparte de que también pueden llegar a ser muy laboriosas.

 

La solución está en una cabina inflable de fotografías, de esas que viene con utilería, para que cada uno de los asistentes se conviertan en su personaje favorito y se diviertan por horas tomándose fotos divertidas. Aparte de que no serán las fotos aburridas, que toma un fotógrafo cuando pasa de mesa en mesa. ¡No! Con este tipo de dispositivo, te divertirás mucho posando, para crear recuerdos inigualables.

 

En uno de las fiestas a las que acudí y de donde surgió la idea para esta recomendación, contrataron a una empresa que se llama Quiero Selfie. Ellos ofrecieron algo que no había visto antes en los paquetes para eventos sociales. Me pareció muy novedoso y no esperé más para compartirlo con ustedes.

 

Aparte de que cabina fotográfica, la protagonista de la fiesta rento -con la misma empresa- una rockola musical. No les miento a decir, que la fiesta fue de lo más divertida y única. Todos los invitados salimos de ahí, como si hubiéramos conocido otro mundo.

 

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¡Hasta la próxima!

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